La Biblioteca Nacional estrenó anteayer la exposición titulada Arte en la Tipografía, Tipografía en el Arte que recoge tanto la calidad estética de algunos tipos como la presencia tipográfica en obras de arte reconocidas como tal. Un planteamiento interesante, diferente del que nos viene ocupando hasta ahora (más relacionado con la función y el potencial comunicativo de la tipografía).

El País (que, por cierto, ya puedo escribir con tilde sin complejos) le dedicó un artículo en su edición de ayer titulado “La letra, elevada al rango de arte”. En él nos explican cómo el comisario de la muestra, Enric Satué, ha materializado la idea de tipografía en arte, arte en tipografía:

(…) ha escogido 40 claves representativas de la evolución de la tipografía. Junto a las letras, expone copias de 40 obras maestras que juegan con motivos tipográficos en sus representaciones. Las firman artistas como Picasso, Gris, Miró, Braque y Warhol, entre otros.

Ángeles García, “La letra, elevada al rango de arte” en El País.
28 de noviembre de 2008.

El mismo artículo recoge algunas opiniones de Satué con respecto a la tipografía bastante interesantes. Para empezar, hace una lista de «los cuatro grandes tipos de la historia», que en su opinión son Garamond, Clarendon, Palo (que no sé si no será Palatino, porque de Palo no encuentro ninguna referencia) y Bodoni. Reducir la historia de la producción tipográfica a cuatro grandes tipos me parece demasiado simplificar, sobre todo porque las cuatro son de antes de 1950 (excepto la Palatino, de hecho, todas son del siglo XIX o anteriores) y no tiene en cuenta hitos más contemporáneos como Helvetica (la tipografía de la semana —o del año, por aquello del aniversario—), Futura o Rotis, por nombrar un par.

También aprovecha para posicionarse acerca del tan mencionado rediseño de El País. En resumen, no le gusta nada la nueva elección tipográfica (lo cual es perfectamente respetable), pero me ha llamado la atención la frase que ha usado. Textualmente, «Han cambiado algo muy hermoso por otra tipografía que les ha diseñado un portugués». ¿Soy sólo yo, o se nota un tonillo algo despectivo en ese un portugués? Como si los portugueses no pudiesen diseñar… En fin, lo dicho, igual es cosa mía.

En cualquier caso, la muestra parece una excusa interesantepara una escapada este puente. Podéis ver un adelanto en la galería fotográfica de El País.

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